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Pin Vega

Polyhedron

€8.000

TITULO: POLYHEDRON

DIMENSIONES: 120 x 87 x 16 cm. (Obra enmarcada).

TÉCNICA: Mixta sobre madera

AÑO: 2019

DESCRIPCIÓN DE LA OBRA:

Esta obra es una “pictoescultura” cómo yo la denomino que se engloba dentro de la serie Poliedros en mi “Poética mineral”.

Una “pictoescultura “ es una pintura tridimensional o una escultura policromada para colgar en la pared.

Poética mineral:

-Al igual que sucede en la poesía, mi obra se gesta en el mundo de las ideas; pero, al contrario que aquella, no recurre a las palabras, sino a los materiales brindados por la Naturaleza para reproducir una nueva realidad natural. Busco crear algo que sea real en sí mismo, que no necesite ningún tipo de explicación. Se trata de sacar a la luz las fuerzas invisibles que rigen el mundo natural; de extraer la esencia de la Naturaleza. La Naturaleza no es abstracta, cada elemento en ella está diseñado para la función que le toca desempeñar. Su papel en nuestro destino es difícil de prever. ¿Porqué se dibujan ciertas formas y no otras en la arena? ¿Dónde radica el secreto que hace que el fango se cuartee formando determinadas figuras geométricas y proporcionales?

Unos de mis retos para este Poliedro, era la de dotarlo de una apariencia mineral concreta; quería conseguir la calidad y el color de un ópalo de agua.

Tras decenas de capas acrílicas de colores pastel sobre la madera se ha imprimado toda la superficie con un barniz de poliuretano translúcido que luego ha sido pulido para conseguir un acabado satinado.

Esta pieza esconde un secreto en su interior que sólo se percibe cuando la obra está encendida. La obra dispone de un interruptor lateral invisible que se acciona manualmente. Este interruptor acciona una lámpara led recargable con una vida de 100 horas aproximadamente.

Pero que representa esta obra habitada por un extraño personaje?. La apariencia mineral de la obra es sólo una forma de mimetismo. Una forma de pasar inadvertida . La obra bien podría ser una construcción arquitectónica o una nave espacial de grandes dimensiones que alberga vida en su interior. Mi pasión por la arquitectura siempre ha estado presente en muchas de mis “pictoesculturas”.

En los tiempos que corren esta obra se ha convertido un símbolo de plena actualidad. Nos encontramos en ella con un ser que permanece encerrado en “su jaula”. Un ser que contempla el exterior desde una ventana totalmente hermética. Quien es el espectador? Nosotros o él?.

En ocasiones, algunas de mis pictoesculturas aparecen habitadas por una presencia humana; son figuras a escala 1:220 ó 1:160.

La escala es parte crucial del contenido de la obra, pues, gracias a ella, se nos muestra sobredimensionada. La Naturaleza se revela entonces en su verdadera dimensión.

Este “pequeño observador” contempla lo que le rodea en la más absoluta soledad, interactuando con la Naturaleza. Podrá sentirse sublimado o luchar eventualmente contra ella, para no dejarse arrastrar por la fuerza de los elementos. Bajo determinadas circunstancias, aparecerá como un espectador pasivo, mientras que, en otras, se convertirá en una víctima del medio circundante. Las huellas que este pequeño aventurero deja en la obra apenas resultan apreciables, lo que nos llevará a especular

sobre sus avatares y su destino. Otras veces, en cambio, los intrusos aparecen habitando el interior de algún poliedro, como un faraón dentro de su pirámide.
Esta diminuta presencia humana pasa casi inadvertida a los ojos del espectador real, quien se enfrenta a la obra desde una cierta distancia “de respeto”. Así, el observador se asemejará a un Dios que contempla su creación desde arriba; y el “pequeño observador” se transformará, a su vez, en un “observador observado”.

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